FRANCISCO DE GOYA: Caprichos. Primera edición

Madrid | 1799 | Inv. 11915

El proyecto de edición de esta obra se remonta, al menos, a 1796 pues se encuentran referencias en el álbum de dibujos de Sanlúcar, aunque la primera edición es de 1799. Las estampas fueron anunciadas en el Diario de Madrid el 6 de febrero de este año: Colección de estampas de asuntos caprichosos, inventadas y grabadas al aguafuerte por Don Francisco de Goya. En el aviso se decía que el autor había «escogido como asuntos para su obra, entre la multitud de extravagancias y desaciertos que son comunes en toda sociedad civil, y entre las preocupaciones y embustes vulgares, autorizados por la costumbre, la ignorancia, o el interés, aquellos que ha creído más aptos para suministrar materia para el ridículo, y exercitar al mismo tiempo la fantasía del artífice». Se vendían en una tienda de perfumes y licores, situada en el número 1 de la madrileña calle de Desengaño.

Transcribimos otra frase del anuncio: «La pintura (como la poesía) escoge en lo universal lo que juzga más a propósito para sus fines: reúne en un sólo personaje fantástico, circunstancias y caracteres que la naturaleza presenta repartidos en muchos, y de esta combinación, ingeniosamente dispuesta, resulta aquella feliz imitación, por la cual adquiere un buen artífice el título de inventor y no de copiante servil». Llama la atención porque recuerda lo expuesto en el Borrador de la Exposición o Memorial de Francisco de Goya a la Junta de Nueva Fábrica del Pilar, que se conserva en la Biblioteca Lázaro Galdiano, referente a su intervención en la cúpula Regina martirum y redactado en marzo de 1781: «El pretender que se comuniquen los entendimientos es quimera: jamás puede concebirse por dos una misma cosa. La fuerza de la imaginación sólo la explica el pintor con la ejecución y en cediendo la mano a aquella ha logrado el efecto y consigue el fruto de su estudio mental. Esto se llama ser original en sus obras y de otra forma copiador o mercenario, etc.»

El último anuncio de la Colección de estampas de asuntos caprichosos tuvo lugar el 19 de febrero de 1799. Cuatro años y medio más tarde, en 1803, las circunstancias políticas dieron lugar a su retirada de la venta y a la entrega de las ochenta láminas y las estampas que le quedaban –«240 exemplares de a 80 estampas»– a la Real Calcografía a cambio de una pensión real para su hijo. Sin duda también debió influir el temor a la Inquisición, pues la obra era una crítica ofensiva a personas de alto rango, a instituciones concretas y a la sociedad en general de la época.

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